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Parto

El parto es una experiencia clave en la vida de la mujer debido a su complejidad y a la carga emocional. La memoria emocional del proceso queda grabada en el cuerpo para siempre.

EL PARTO NATURAL Y SU IMPORTANCIA PSICOLÓGICA

No existe un consenso a nivel mundial de qué es un parto natural, ya que esto va a quedar definido por las características socioculturales en las que ocurra.

En nuestra sociedad, hablamos de parto normal o parto natural como el proceso fisiológico que ocurre una vez finalizado el tiempo de gestación a término, conocido como parto a término (a las 39 semanas de gestación).

En un parto natural, éste se inicia de forma espontánea, sin necesidad de inducción (hormonas sintéticas como epidural o oxitocina sintética) ni intervención obstétrica de ningún tipo, siguiendo sus fases normales de evolución hasta terminar en el alumbramiento y contando en todo momento con un apoyo respetuoso a los deseos de la madre.

El parto es una experiencia vital muy intensa con una gran carga emocional para la mujer que queda grabado para siempre en su memoria y en su cuerpo.

Fases de un parto normal o parto natural.

Saber que el trabajo de parto normal (ya iniciada la fase activa) en una mujer primípara, desde que se inicia con la fase preparto hasta que culmina con el alumbramiento, puede durar entorno a unas doce horas puede ayudarte a vivirlo con mucha más calma y menor ansiedad, y así evitar que el proceso natural de parto te agote.

 

Existen tres fases de parto principales:

La primera se conoce como fase latente o preparto, que abarca desde las primeras contracciones hasta los 4cm de dilatación del cuello uterino, pudiendo durar horas e incluso días.

La segunda llamada fase activa en la que se incrementa la frecuencia e intensidad de las contracciones hasta llegar a su nivel máximo culminando con el nacimiento del bebé.

La última, la fase de alumbramiento en el que la mujer tiene que empujar para expulsar la placenta. En este momento, el parto natural ha terminando empezando el postparto y puerperio.

Un parto sin miedo es clave para una experiencia satisfactoria.

Es frecuente relacionar el parto a miedo y sobre todo a incertidumbre. Como si la mujer no tuviese protagonismo en la función más importante de su vida, donde debería ser la figura principal sin quedar relegada a un segundo plano.

En los últimos años, se ha luchado para recuperar el papel de la mujer en el parto, a base de entender que sí tenemos algo que decir en todo ello, y que no se puede convertir en un proceso puramente médico sin pasar antes por lo esencialmente biológico que lleva asociado.

Parir bien es clave, porque el miedo nos bloquea y nos complica el proceso.

El trauma del parto se define y se clasifica en función de lo que cada mujer defina como traumático de forma individual.

Los ingredientes base de un parto que avance correctamente, son la comprensión, la empatía, el cuidado y el respeto. Es por todo ello que se necesita mucha confianza, seguridad e intimidad. No se puede entender un momento tan emocional sin trabajar desde las propias emociones de las personas que acompañan. En el momento que el proceso se vuelve mecánico, deja de ser  un parto respetado para convertirse en un simple proceso médico tratado como una enfermedad en las que la prioridad pasa por terminar rápidamente.

Uno de los puntos que tienen un gran impacto emocional en la madre y bebé es el piel con piel inmediato, ya que sabemos que lo peor que le puede pasar a un bebé recién nacido es ser separado de su madre. El impacto de éstas decisiones se manifiesta en la propia neuroquímica del momento, quedando profundamente grabadas.

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