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Psicopatología Perinatal

Si hablamos de psicopatología perinatal, las principales alteraciones emocionales que nos encontramos con mayor frecuencia en consulta son la depresión prenatal y los trastornos de ansiedad en la fase del embarazo, y el blues puerperio, depresión postparto, psicosis postparto, trastorno de estrés post-traumático, trauma y duelo en la fase postnatal.

TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Una gran proporción de mujeres experimenta un incremento excesivo de la ansiedad a raíz de un embarazo o del intento de concepción, que tiene repercusiones importantes en su día a día.

Entre los trastornos más frecuentes en éste momento vital de gran carga hormonal y de cambios biopsíquicos, se encuentra:

  • TOC (trastorno obsesivo compulsivo).
  • Trastornos de pánico.
  • Trastornos de ansiedad generalizada.
  • Trastornos por estrés post-traumático.

Hoy en día, en el ámbito de la Salud Mental Perinatal, sabemos que llevar a cabo una intervención psicológica desde la aparición de las primeras dificultades, es un factor protector frente a posibles complicaciones tanto en el resto del proceso, como especialmente para el post-parto.

 

¿TRISTEZA O DEPRESIÓN POST-PARTO?

Hablamos de tristeza postparto ó blues puerperio, como un trastorno leve y corto en el tiempo que puede desaparecer sin necesidad de intervención médico-psicológica; sin embargo, al hablar depresión postparto ya estamos ante un trastorno que requiere un tratamiento y cuya intensidad lo vuelve invalidante y le da un carácter de urgencia.

La Depresión postparto se podría definir como la depresión bajo la sonrisa. Es una de las enfermedades más frecuentes tras el parto. Se sabe que al menos 1 de cada 8 mujeres la padecen, sin embargo  socialmente «no se puede hablar de ello» y todavía sigue sorprendiendo cuando se cuentan casos de personas cercanas afectadas.

El silencio que hay debajo de esta patología, hace que sea un problema grave que se mantiene en el tiempo. Por ello, el entorno familiar debe estar pendiente a esas pequeñas señales que puedan ayudar a la persona, en una primera fase a verbalizarlo sin temor ni culpabilidad para posteriormente buscar soluciones.

Entre los factores asociados encontramos factores psicológicos como puede ser:

  • Embarazo no deseado.
  • Un embarazo complicado.
  • Cambios del postparto.
  • Dificultades de la lactancia.
  • Imposibilidad de la conciliación familiar.
  • Parto traumático.
  • Tiempo insuficiente de sueño.

En todo ello también nos encontramos factores sociales, como la cultura con la adaptación a la nueva vida y la individualidad de la crianza y del puerperio en las nuevas sociedades urbanas.

Bajo la depresión postparto está la vivencia de la mujer de no poder dar, de no poder cuidar, pero sobre todo el sentimiento de no poder exteriorizar todo ese dolor e incapacidad de vincularse con el nuevo bebé a pesar del esfuerzo.

Es una realidad que vemos cada día en el ámbito de la psicología perinatal, pero sin embargo es una realidad silenciosa y mal mirada que en lugar de ser prevenida es ignorada.

 

PSICOSIS POST-PARTO

Cuando hablamos de psicosis tras el nacimiento de un bebé, hablamos de urgencia psiquiátrica. Es cierto que la frecuencia de este trastorno es baja, aproximadamente 1/1000, pero la gravedad del mismo hace importante mencionarlo siempre y tenerlo presente en todo el equipo de profesionales que rodean a la madre en los primeros días.

En una primera fase se diferenciaría de una depresión postparto grave en alteraciones de sueño muy específicas, una cierta confusión mental y comportamental tanto individual como respecto al cuidado del recién nacido.

Una prevención temprana así como una intervención generalmente con ingreso hospitalario , son esenciales para agilizar la completa recuperación y reducir posibles riesgos tanto para la persona, como para el bebé y el entorno.

TRASTORNO DE ESTRÉS POST-TRAUMÁTICO (TEPT)

El parto, puede ser un evento maravilloso en la vida de la mujer o inmensamente traumático dando lugar a un trastorno por estrés postraumático. Entre los principales factores de riesgo está un parto prematuro con un bebé en incubadora, un alto intervencionismo médico, una cesárea no programada, la imposibilidad de realizar una piel con piel inmediato o la sensación de maltrato obstétrico.

Este trastorno implica un gran malestar y sufrimiento para la madre y para la relación con el bebé y con el mundo. La sintomatología es similar a la depresión postparto, aunque en ocasiones ambos trastornos pueden convivir conjuntamente. Como cualquier trauma o vivencia traumática debe ser resuelto para poder construir un correcto vínculo con el bebé y para poder nacer como madre de un modo sano y fortalecido.

Siempre debemos recordar que la madre es el sostén esencial del bebé, por ello debemos cuidar su salud física y mental por encima de todo, ya que eso siempre será el pilar más básico que podemos dar al bebé y a la nueva familia en construcción. Abandonar a las madres en la normalidad aparente, sin ocuparnos de todo a lo que ellas no deben llegar en este momento, dificulta el camino para una maternidad feliz.

 

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